Para mantener la accesibilidad a largo plazo, lo mejor es corregir los problemas en su origen. Abre los detalles de cualquier problema detectado para ver la explicación, un ejemplo del elemento problemático y una corrección sugerida.
Localiza y aplica la corrección
Usa la URL de la página y el selector CSS que aparecen en los detalles del problema para localizar el elemento en tu código. Algunas correcciones habituales son añadir atributos alt a las imágenes, corregir el orden de los encabezados para que la página tenga una estructura lógica y mejorar el contraste de color en los textos y botones.
Comprueba el resultado con un nuevo análisis
Después de publicar los cambios, ejecuta un nuevo análisis del mismo sitio web. Compara los resultados con los del análisis anterior y comprueba que el problema ya no aparece. Este ciclo de analizar, corregir y volver a analizar es la forma más fiable de mantener tu sitio en buen estado a lo largo del tiempo.
